La inversión sostenible: un proceso sin retorno - ZERO
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La inversión sostenible: un proceso sin retorno

La inversión sostenible: un proceso sin retorno

La tendencia es clara: un inversor formado prefiere una inversión socialmente responsable. Así lo señalan los estudios llevados a cabo por varias entidades y las declaraciones de expertos en economía como Tríodos Bank o Mapfre. Aunque esta tendencia avanza rezagada en nuestro país en relación con los datos de Europa o a nivel mundial, queda claro que nos sumamos a la inversión medioambientalmente responsable.

Para echar un poco más de luz sobre este tipo de inversiones haremos un pequeño recorrido por los datos más destacables de la inversión sostenible y responsable (ISR). Se entiende por ISR aquella forma de inversión que, desde una aproximación a largo plazo, integra los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) en el proceso de estudio, análisis y selección de valores de una cartera de inversión. Es, como señalan los especialistas, la suma del análisis fundamental y de gestión activa, combinados con la evaluación de estos criterios. El objetivo es triple: lograr una mejor rentabilidad a largo plazo para los inversores, procurar un beneficio para el conjunto de la sociedad e influir sobre el comportamiento “social” de las empresas.

Una mirada sobre la tendencia general
  • Se ha despertado lo que se conoce como activismo accionarial, que resume estrategias de inversión que tratan de influir y modificar la conducta de las empresas a través de un papel activista por parte de los inversores.
  • Se percibe un importante despegue en la integración de criterios ASG como una práctica generalizada en la industria de la gestión de activos. 
  • La suma de estos dos factores genera una nueva corriente y la forma de preparar a la empresa para esta nueva tendencia es integrar la sostenibilidad en los consejos de administración, incluir el largo plazo en los procesos de toma de decisiones y apoyar la diversidad de pensamiento en los consejos, tal y como señala Forética en su informe Más activos, más sostenibles
  • Otro informe, en este caso la Guía global para una regulación de la inversión responsable, elaborado por la red de inversores PRI (Principios para una Inversión Responsable) y el proveedor de índices bursátiles MSCI, señala que en las 50 economías más grandes del mundo hay, al menos, 300 instrumentos que ayudan a los inversores a considerar los factores de valor a largo plazo. Entre ellos se encuentran los ASG y más de la mitad se crearon entre 2013 y 2016.
La UE apoya el avance hacia una inversión sostenible

El Plan de Acción en Finanzas Sostenibles que desarrolló la Comisión Europea a principios de 2018, tiene como objetivo potenciar el papel de las finanzas en el desarrollo de una economía alineada con los fines del Acuerdo de París y la agenda de la Unión Europea para el desarrollo sostenible basada en los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenibles). Este plan tiene tres objetivos básicos:

  • Reorientar los flujos de capital hacia una economía más sostenible 
  • Integración de la sostenibilidad en la gestión de riesgos 
  • Fomentar la transparencia y el largo plazo en el sector financiero 
Aumento de la inversión sostenible en España
  • El estudio La inversión sostenible y responsable en España de Spainsif señala que, entre 2015 y 2017, los activos bajo gestión ASG en España llegaron a los 185.614 millones de euros (crecimiento del 10%).
  • La mayoría de las compañías encuestadas en este estudio señalan tener estrategias avanzadas en materia de sostenibilidad y responsabilidad social corporativa, contando con un código de conducta estricto sobre las actividades en las que la entidad puede tomar partido.
  • Analizando las preferencias de este tipo de inversor, llama la atención que el criterio de exclusión ha crecido, entre 2016 y 2018, solo un 9%, lo que significa una caída en el ritmo de crecimiento de los últimos años (en torno al 24%). Esto, según Spainsif, lejos de ser negativo es un signo de madurez: las compañías empiezan a incluir criterios diferentes más allá de la eliminación de las actividades que considera controvertidas.
  • Entre los criterios para escoger este tipo de inversión ha destacado especialmente la estrategia “best in class” (con un crecimiento del 250%) y la de integración de ASG (con un crecimiento del 97%),
  • La inversión sostenible y responsable es estable y mantiene su crecimiento tanto en épocas de reducción del mercado, como en épocas de expansión. Esto se ve animado por la evolución de las propias empresas, cada vez más competitivas en materia de sostenibilidad y que evolucionan hacia estrategias ISR más sofisticadas.
  • En relación con los fondos de inversión sostenibles y responsables comercializados en España por instituciones de inversión colectiva, tanto nacionales como extranjeras, se han superado los 30.000 millones de activos bajo gestión, con una tasa de crecimiento en los dos últimos años del 32%, cifra superior a la del total del mercado de fondos de inversión que creció́, en el mismo periodo, un 20%. Esta tendencia de crecimiento, con un importante protagonismo de los fondos de inversión pertenecientes a instituciones extranjeras, ha influido en las instituciones de inversión colectiva nacionales, cuyo número de fondos de inversión ASG comercializados ha crecido un 53% alcanzando los 23 fondos de inversión. 
  • Esta demanda llega muchas veces a nuestro país a través de productos de inversión pertenecientes a entidades internacionales, las cuales suelen tener gamas de productos de inversión ASG más desarrolladas. Es palpable que esta tendencia está logrando que las entidades nacionales amplíen la oferta de este tipo de producto, con el objetivo de satisfacer la demanda de sus clientes.

 

Imagen de portada: Claudio Schwarz